«Cambiar el caucho con el auto rodando»

Reportaje que se desprende del texto de la conferencia dictada por la periodista y coach Gilda Jiménez en el evento Explosión Creativa realizado en Caracas en julio de 2016. Última entrega.

Las organizaciones son actos linguísticos y por ende, se mueven por las conversaciones.

Cuántas veces nos sucede que cuando nos enfrentamos a hablar bien sea en el plano laboral o personal, nos quedamos con la idea de que me faltó decir esto o aquello, y nos preguntamos por qué no lo expuse, me quedé callado o callada, debería haber argumentado,  no me defendí, no lo dije. Te has planteado alguna vez qué conversación te faltó o qué tipo de conversación te está faltando para aclarar dudas. O cuando  te tienes que expresar has sido capaz de diseñar tu conversación o hablas sin reflexionar.

Podemos ver cuán importante son las conversaciones en nuestro día a día y ciertamente ellas tienen un mágico poder. Pero, ¿ qué es conversar? Rafael Echeverría en su libro “ La Ontología del Lenguaje”, la define como una danza que se tiene entre el hablar y el escuchar, es decir cuando las dos acciones están interactuando juntas. Se dice una danza ya que implica acompañar al otro en la conversación, se activa el habla, pero también la escucha.

Existen dos tipos de conversaciones la pública y la privada, la pública es la que se efectúa con otras personas y la privada es cuando nos reservamos una conversación, en nuestra mente ,la sostenemos, pero no la compartimos.

Las organizaciones por ejemplo,  constituyen un ejemplo del poder del lenguaje, ellas se construyen y se edifican gracias a las conversaciones entre sus miembros, allí debe existir una capacidad grandísima para efectuar compromisos mutuos comunicándose entre sí. No se establecen las estrategias, no hay acuerdos, no hay compromiso, no hay resultados, no hay objetivos, ni metas, ni ventas ,si no hay conversaciones.

La fortaleza de las conversaciones nos conduce a la fortaleza de la empresa. Si no nos hacemos entender, sino hablamos con claridad y si no hay feed back en la conversación, no conseguimos nada.

Las conversaciones deben estar enmarcadas dentro de la ética, la responsabilidad de lo que se dice y el respeto hacia el otro. Debemos ser absolutamente responsables de nuestro hablar para ser creíbles.

Sin duda, las mismas generan resultados y van encaminadas a lo que deseamos obtener como resultado. Y serán siempre las aliadas a la hora de prometer, hacer peticiones y ofertas.

Si no estás claro o clara con lo que vas a decir, diseña una conversación antes de hablar, pide ayuda para que alguien te apoye a diseñarla, usa una metodología para colocar los puntos más importantes ,a la hora de exponer tu parecer; y responde con seguridad a la hora de defender tus planteamientos.

Recordemos que no conversar nos limita la posibilidad de avanzar en el camino.

Es lógico y no hay duda que las conversaciones en todo emprendimiento deben ser públicas y no privadas.

¿Cuántas veces nosotros etiquetamos a una persona por su aspecto físico, color de piel, vestimenta , atribuyéndole un juicio de valor, sin haber entablado una conversación con ella?. En la vida estamos cargados de juicios a veces infundados que no nos permiten  ver con objetividad los escenarios que se nos presentan día a día.

Si yo digo por ejemplo María es médico, esto es una aseveración metafísica por que sé que tiene un título universitario que la acredita como médico, pero si Carlos llegó 25 minutos tarde a la reunión podría tener como juicio que Carlos es impuntual sin necesidad de que Carlos sea impuntual siempre, aquí le estoy dando un juicio de valor.

Estas dos aseveraciones provienen de dos actos lingüísticos diferentes . El hablar no es inocente, el hablar tiene eficacia en la medida que modifica al mundo y lo posible, porque al hablar estamos enjuiciando y opinando.

Los juicios nos apuntan hacia cualidades, propiedades, atributos, de algún sujeto u objeto determinado. Ellos son enteramente lingüísticos.

Qué difícil es desprendernos de los prejuicios o juicios infundados, y más difícil aún es cambiar la idea de lo que tenemos en relación a una persona.

Hay personas que se caracterizan por vivir de juicios ajenos, hay quienes viven con juicios como absolutas afirmaciones capaces de no transformar y otras capaces de vivir entre juicios infundados y juicios fundados.

Ahora el juicio es una distinción ontológica que se puede tomar en cuenta para el empredimiento porque podamos que estemos descalificando a alguien para que sea parte de una organización, sin saber cuán efectivo puede ser para nosotros.

Inclusive hasta nosotros mismos nos enjuiciamos y ya de una vez estamos colocándonos una barrera a la hora de emprender por que nos cuestionamos y estamos cargados de tantos juicios que no nos permite dar el salto.

Ahora pregúntese ustedes? Y estos son juicios que pueden aseverarlos o no:

Soy competente

Tengo capacidad

Soy arriesgado(a)

Me atreveré

Cómo juzgo a los demás que participan en mi emprendimiento.

Tomo decisiones acertadas o soy capaz de hacerlo.

Respondan a todas esta preguntas y sacarán ustedes sus propios juicios

Sin embargo, los juicios pueden ser validados o no validados.

Son declaraciones.

Son temporales.

Nos mueven hacia el futuro de una manera efectiva.

Los juicios son un aprendizaje.

Los juicios son por algo.

Por otra parte, tenemos que en empredimiento deben generarse las conversaciones para ofertar ( que es el proceso de seducir y convencer a los otros de nuestro emprendimiento, hacer todas las solicitudes posibles para llevarlos a cabo y cumplir con lo que se encamina tomando en cuenta quienes nos acompañaran, al mismo, sin juicios previos.

Ahora , una vez propuesta nuestra meta, que está ligada a la intención, es decir el para qué, analizadas nuestras competencias y de quienes nos acompañarán en el emprendimiento, y coordinando todas las acciones que me conducirán al logro de las metas propuestas ,aplicando las distinciones ontológicas que mencionamos anteriormente para responder a qué hacer con lo que tengo y cómo? viene la fase de planificación del emprendimiento que tiene que ver con un modelo propuesto  que es de Identificación y Acción.

Finalmente podemos concluir que en el emprendimiento se cambia el caucho con el carro rodando y por último  ,les contaré una parte del cuento de Jorge Luis Borges llamado Ulrica donde Ulrica en Noruega le pregunta a un hombre  “ De donde eres tú” y el hombre le dice “soy colombiano “y Ulrica le pregunta “¿qúe es ser colombiano?” y éste le responde:  “ es un acto de fé”. Hagamos del emprendimiento un acto de fe y llegaremos lejos.

 

 

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